
Fork era un pequeño y modesto pueblo situado en Washington hasta que stephanie meyer consiguió un éxito mundial con la saga Crepúsculo. Fans de todo el mundo han querido visitar el pueblo en el que se basó muchos de los escenarios de sus libros.
Hoy en día la calma parece algo imposible en el pueblo, ya que cada día visitan Fork cientos de personas, de modo que en junio se calcula que visitaron el pueblo más de 8.000 personas, que suele ser la cifra de visitantes que tenía Fork durante todo un año. Sin embargo, y como demuestra el cartel de la fotografía, a pesar de que muchos vecinos están hartos de tanto turista, lo cierto es que el fenómeno Crepúsculo también ha tenido consecuencias positivas para el pueblo.
Muchos de los restaurantes han creado menús especiales inspirados en comida para vampiros y las tiendas están llenas de material de Crepúsculo y Luna Nueva. Con ello, además de enriquecerse y poder mejorar los servicios para los propios habitantes, Fork se ha convertido ya en todo un símbolo del país.
Hoy en día la calma parece algo imposible en el pueblo, ya que cada día visitan Fork cientos de personas, de modo que en junio se calcula que visitaron el pueblo más de 8.000 personas, que suele ser la cifra de visitantes que tenía Fork durante todo un año. Sin embargo, y como demuestra el cartel de la fotografía, a pesar de que muchos vecinos están hartos de tanto turista, lo cierto es que el fenómeno Crepúsculo también ha tenido consecuencias positivas para el pueblo.
Muchos de los restaurantes han creado menús especiales inspirados en comida para vampiros y las tiendas están llenas de material de Crepúsculo y Luna Nueva. Con ello, además de enriquecerse y poder mejorar los servicios para los propios habitantes, Fork se ha convertido ya en todo un símbolo del país.
grax a wambie/lunanueva
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